Constitución española de 1931/Título IV

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TÍTULO IV: As Cortes[editar]

Artigo 51

A potestade lexislativa reside no pobo, que a exerce por medio das Cortes ou Congreso dos Diputados.

Artigo 52

O Congreso dos Deputados componse dos representantes elixidos por sufraxio universal, igual, directo e secreto.

Artigo 53

Serán elixíbeis para Deputados todos os cidadáns da República maiores de vinte e tres anos, sen distinción de sexo nin de estado civil, que reúnan as condicións fixadas pola lei Electoral.

Os Deputados, unha vez elixidos, representan á Nación. A duración legal do mandato será de catro anos, contados a partir da data en que foron celebradas as eleccións xerais. Ao rematar este prazo renovarase totalmente o Congreso. Sesenta días, como máximo, despois de expirar o mandato ou de ser disoltas as Cortes, haberán de se verificar as novas eleccións. O Congreso reunirase aos trinta días, como máximo, despois da elección. Os Deputados serán reelexíbeis indefinidamente.

Artigo 54

A lei determinará os casos de incompatibilidade dos Deputados, así como a súa retribución.

Artigo 55

Os Deputados son inviolábeis polos votos e opinións que emitan no exercicio do seu cargo.

Artigo 56

Os Deputados só poderán ser detidos no caso de flagrante delicto.

A detención será comunicada inmediatamente á Cámara ou á Deputación Permanente.

Se algún xuíz ou Tribunal estimar que debe ditar auto de procesamento contra un Deputado, comunicarao así ao Congreso, expoñendo os fundamentos que considere pertinentes.

Transcorridos sesenta días, a partir da data na que a Cámara acusara recibo do oficio correspondente, sen tomar acordo respecto do mesmo, entenderase denegado o suplicatorio.

Toda detención ou procesamento dun Deputado quedará sen efecto cando así o acorde o Congreso, se está reunido, ou a Deputación Permanente cando as sesións estiver suspendidas ou a Cámara disolta.

Tanto o Congreso como a Deputación Permanente, segundo os casos antes mencionados, poderán acordar que o xuíz suspenda todo procedemento ata a expiración do mandato parlamentario do Deputado obxecto da acción xudicial.

Os acordos da Deputación Permanente entenderanse revocados se reunido o Congreso non os ratificara expresamente nunha das súas vinte primeiras sesións.

Artigo 57

O Congreso dos Deputados terá faculdade para resolver sobre a validez da elección e a capacidade dos seus membros electos e para adoptar o seu Regulamento de réxime interior.

Artigo 58

As Cortes reuniranse sen necesidade de convocatoria o primeiro día hábil dos meses de Febreiro e Outubro de cada ano e funcionarán, polo menos, durante tres meses no primeiro periodo e dous no segundo.

Artigo 59

As Cortes disoltas reúnense de pleno dereito e recobran a súa potestade como Poder lexítimo do Estado, desde o momento no que o Presidente non cumplise, dentro de prazo, a obligación de convocar as novas eleccións.

Artigo 60

O Goberno e o Congreso dos Deputados teñen a iniciativa das leis.

Artigo 61

El Congreso podrá autorizar al Gobierno para que éste legisle por decreto, acordado en Consejo de Ministros, sobre materias reservadas a la competencia del Poder legislativo.

Estas autorizaciones no podrán tener carácter general, y los decretos dictados en virtud de las mismas se ajustarán estrictamente a las bases establecidas por el Congreso para cada materia concreta.

El Congreso podrá reclamar el conocimiento de los decretos, así dictados, para enjuiciar sobre la adaptación a las bases establecidas por él.

En ningún caso podrá autorizarse, en esta forma, aumento alguno de gastos.

Artigo 62

El Congreso designará de su seno una Diputación Permanente de Cortes, compuesta, como máximo, de 21 representantes de las distintas fracciones políticas, en proporción a su fuerza numérica.

Esta Diputación tendrá por Presidente el que lo sea del Congreso y entenderá

1. De los casos de suspensión de garantías constitucionales previstos en el art. 42.

2. De los casos a que se refiere el art. 80 de esta Constitución relativos a los decretos-leyes.

3. De lo concerniente a la detención y procesamiento de los Diputados.

4. De las demás materias en que el Reglamento de la Cámara le diere atribución.

Artigo 63

El Presidente del Consejo y los Ministros tendrán voz en el Congreso, aunque no sean Diputados.

No podrán excusar su asistencia a la Cámara cuando sean por ella requeridos.

Artigo 64

El Congreso podrá acordar un voto de censura contra el Gobierno o alguno de sus Ministros.

Todo voto de censura deberá ser propuesto, en forma motivada y por escrito, con las firmas de cincuenta Diputados en posesión del cargo.

Esta proposición deberá ser comunicada a todos los Diputados y no podrá ser discutida ni votada hasta pasados cinco días de su presentación.

No se considerará obligado a dimitir el Gobierno ni el Ministro, cuando el voto de censura no fuere aprobado por la mayoría absoluta de los Diputados que constituyan la Cámara.

Las mismas garantías se observarán respecto a cualquier otra proposición que indirectamente implique un voto de censura.

Artigo 65

Todos los Convenios internacionales ratificados por España e inscritos en la Sociedad de las Naciones y que tengan carácter de ley internacional, se considerarán parte constitutiva de la legislación española, que habrá de acomodarse a lo que en aquellos se disponga.

Una vez ratificado un Convenio internacional que afecte a la ordenación jurídica del Estado, el Gobierno presentará, en plazo breve, al Congreso de los Diputados, los proyectos de ley necesarios para la ejecución de sus preceptos.

No podrá dictarse ley alguna en contradicción con dichos Convenios, si no hubieran sido previamente denunciados conforme al procedimiento en ellos establecido.

La iniciativa de la denuncia habrá de ser sancionada por las Cortes.

Artigo 66

El pueblo podrá atraer a su decisión mediante "referéndum" las leyes votadas por las Cortes. Bastará, para ello, que lo solicite el 15 por 100 del Cuerpo electoral.

No serán objeto de este recurso la Constitución, las leyes complementarias de la misma, las de ratificación de Convenios internacionales inscritos en la Sociedad de las Naciones, los Estatutos regionales, ni las leyes tributarias.

El pueblo podrá asimismo, ejerciendo el derecho de iniciativa, presentar a las Cortes una proposición de ley, siempre que lo pida, por lo menos, el 15 por 100 de los electores.

Una ley especial regulará el procedimiento y las garantías del "referéndum" y de la iniciativa popular.