Pregón ano 1999/Antroido Ribadeo

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Pregóns do entroido de Ribadeo

Ano 1999

Pregoeiro: José Pérez García (Malén) (escrito en orixe en castelán, por traducir)

¡Señoras y señores!... ¡Mayores y chicos ... ¡Personas gene­rosas que tenéis la paciencia de escucharme!...

¡Buenas tardes a todos con la súplica de que si tengo algún lapsus o cometo alguna omisión involuntaria, me la perdonéis. En un pregón se pueden hablar de muchas cosas, pero es lógico que de todas ellas predominen las referente al festejo a celebrar.

Por tanto, héme aquí con todos ustedes acaparado por la benevo­lencia de la magnífica y trabajadora Comisión de los Carnavales 1.999 presidida con la mejor buena voluntad y entusiasmo por el buenazo de Casiano Posada Obarrio, auxiliado con el mayor ahinco y ri­sueña eficacia por los grandes promotores ribadenses Luis Mourelle Bargados, como tesorero; Alfonso Rodil Veiga como Secretario, Roge­lio López García como relaciones públicas, y los siempre abnegados y simpáticos vocales Fernanda Bellón Pedrosa, Nuchi Ruiz Misioné, Celsa Paz Vázquez, Salvador Guzmán Goas, Juan Valle Rafols y Pablo Cora Villabrille, diez grandes personas que (dada su constante y eficaz labor) merecen los mayores aplausos de todos los ribadenses y público en general. Por mi parte, sinceramente les agradezco se hayan acordado de mi para que pronuncie este pregón que (aunque su protagonista no goce de muchos dones de narración y voz para lanzarlo al aire) con vuestra comprensión y ayuda estoy seguro que ha de salir bien.

Un pregón de carnavales, la única verdad del mentiroso y embau­cador mundo que ayer, hoy y mañana se ha vivido o se vivirá. Porque ¡Hay que ver cuanta mentira y canallada hallamos por atalayas, rúas y senderos y cómo vemos con gran tristeza, y con mayor pena como no hay quien restañe las agresivas concupiscencias de la vida que que­brantan de forma sangrante y escandalosa la paz de las buenas y nobles almas!... Fijémonos en lo que ocurre en Sierra Leona, en Ruanda, en Indonesia, en Kosovo y en tantas y !tantas naciones! gobernadas por unos cuantos bandoleros y ladrones analfabetos cuya principal "pedagogía" es el quitar la vida a infelices personas a las que se les nie­ga un pedazo de pan o una gota de agua potable y cuyos auxilios de las naciones civilizadas y generosas son escamoteados por el camino -sin que lleguen a su destino- por los sinvergüenzas y bandidos que con tantas corruptelas van llenando de tesoros sus arcas, que debieran convertírseles en explosivos de su propio patrimonio... Decir... !Habría tanto que decir!. Por ejemplo, criticar a los jueces que con su cara dura dicen que las labores del hogar (las de las amas de casa, por ejemplo) no son trabajos meritorios. A los que dicen que tras asesinar a una mujer con ochenta puñaladas las treinta y cuatro últimas no han sido ejecutadas con alevosía o mala uva. El dejar a los perros sin bozal y que maten a un chiquillo. Criticar el "cachondeo" de la política (ya luego no creemos en nada) y tantas y tantas anomalías que para no cansaros me voy a reservar para meterme de lleno en los re­cuerdos carnavalescos.

De muy niño, cuando con mis otros tres hermanos iba desde Viavélez a La Caridad (en El franco) al catecismo, encontrábamos por el camino alguna máscara que al amenazarnos con su potente cayado, nos metía tal miedo que nos escapábamos de ella pitando. Luego, veíamos como cuando los mozos, revestidos, entraban en alguna casa, aquellas recordadas y buenas mozas de Viavélez les guiñaban el ojo, dejándose acariciar en algu­na ocasión por los visitantes. La primera comparsa que recuerdo, la formaban unos cuantos marineros de aquel hermoso Puertín que cantaban:

Somos los marinos,

del buque "Piedad",
que alegres cantamos
hoy el carnaval.

Si una tempestad...

pudiera estallar,
los bravos marinos,
no la temerán.

Luego, ya a los catorce años y viviendo en Tapia de Casariego, pude escuchar varias comparsas. Una de ellas cantaba la siguiente copla:

!Van unas chavalas,

al salón "Edén",
son más arrugadas,
que Matusalén!.-

Mejor les seria,

comprarse un lulú
y con el faldero,
irse al Gurugú.

Entonces el salón "Edén" de Tapia estaba de moda. El monte Gurugú es un macizo nontañoso de Marruecos en el que españoles y moros lucharon por su posesión con la muerte de muchos infelices de una y otra parte a los que nada se les perdía allí.

Alli, en Tapia, al otro día del final de las fiestas carnavalescas, se celebraba el entierro de la sardina, auténtico y pequeño pez, que metían en pequeño féretro de unas tablas y de papel con una vela encendida dentro, y que llevaban entre cuatro "compañeros" seguidos de otros responseros de la misma "tribu" vestidos con túni­cas árabes y al que cantaban:

El carnaval se ha nuerto,

lo llevan a enterrar,
llorad sobre su tumba,
¡Llorad el carnaval!

Luego lo enterraban en lugar idóneo poniéndole sarcásticamente una cruz en su tumba.

Después de estos carnavales del año 1936, tales festejos se prohibieron en todo el ámbito nacional y ya no se prodigaron las máscaras hasta los años sesenta, cuando ya se vislumbraba cierto ca­riz democrático.

Aquí, en Ribadeo, en esta hermosa y gran Villa de la suerte (favorecida en todos los tiempos salvo en los últimos años que nos están "robando" el Juzgado de Primera Instancia, la Comandancia de Marina y otros servicios que Ribadeo ¡Nunca! debió perder) siempre se han prodigado visitas de todas las partes de Asturias y de Galicia, resaltando sin duda alguna un gran Concejo cosmopolita cuya riqueza siempre se acrecentó con la celebración de sus estupendos y nutridos mercados de los miércoles. Como dice nuestra gran amiga la licenciada Mari Carmen la de Quilo, a Ribadeo se viene aunque solo sea por "un peleyo de castaña".

Ribadeo, en cuanto a festejos eclesiásticos y profanos fue en todos los tiempos el "Non Plus Ultra", y sobre todo en los del Antroido con la recalada de las abigarradas comparsas y agrupaciones e individuales en sus diversas facetas, venidas de toda Asturias y de A Mariña Lucense, las fantásticas carrozas tras cuyos visillos se puede adi­vinar la presencia de un simpático Pepe Xuya o a los ocurrentes Súcaros de Tapia con su máquina del tren y el maquinista revestido de frac y chistera. Toda una gran ilusión y alegría. Y también veremos a los ganaderos transeúntes con su llamativo carro del pais cuyo principal tripulante es un cerdo de más de diez arrobas, unas veces guiado por José Manuel de Federiquín y otras por simpáticos arrieros que aprie­tan con fuerza el ronzal del burro (uno de los pocos ejemplares que ye van quedando) para que el vehículo transportador no se salga del "riel".

Pero, hablando de los participantes con las diversas pedagogías, de ninguna manera podemos silenciar la constante participación de las comparsas ribadenses "Aturuxo", "Foliada", "Os Rapaces" de Rinlo, "As Grobas" de Vilaselán, a "Choca", "Os Segadores" y a otras que quizá se me escapen, de entre cuyos participantes siempre advertimos la presen­cia de Araceli Vacas, Choli, Mari la Motorín, Mari Carmen Bollón, Ma­ría Asunción nuestra querida panadera y tantas simpáticas y entusiastas personas como el amigo Castelao, formales y serios siempre, pero a los que no les duelen prendas para animar los carnavales y animarnos a todos con sus hermosos cantares que con alegría lanzan al aire, tales "Baila se queres, salta se podes", "A marcha que hay en Rinlo, ¡imos a contagiar", o la que dice "Aquí venimos la charanga 'Aturuxo', aquí venimos con toda pasión, para alegrar las fiestas de este pueblo, que son para la gente la mayor ilusión", o "Xa temos escollera, piscina municipal y muy pronto tendremos, polígono industrial". Y siempre me llama la atención Cienfuegos con sus galochos y barba de Hemingway y seriedad incomparable, así como Pepe Rodil, Juanjo Mourelle y Antonio Méndez.

De ninguna forma puedo yo olvidar al que fue siempre simpático José Antonio Fernández Reinante, por todos conocido como El Serranillo, quien todos los años me encargaba la confección de unos versos con los que él iba a felicitar al ínclito y nunca bien ponderado Victor Alvarez Lence (Todos los años en carnaval entusiasta Jefe de esta pagana fiesta como lo son Casiano Posada, Luis Mourelle y Alfonso Rodil con su sombrero de copa y el frac dando solemnidad al "Guinnes" del mascarón sometido al suplicio del fuego al final de la fiesta) para agradecerle el título de "!CHICO LINDO!" alguno de los cuales copiados a renglón se­guido, decían: "!Victor... ¡Hombre de gran talla, elegante y coquetón!. !Que a Ribadeo dio una falla y un antroido guapetón!. ¡Chico Lindo! ¡Que alegría!. Otra vez, Víctor, ¡Mil gracias!. Que el humor y algarabía, traiga PAZ y aleje mafias. Muy bien todo lo habéis he­cho. Solo aplausos mereceis, y un gran podio que hasta el techo, gri­te al mundo le que hacéis. O Antroido a guisa de falla, que en el Parque habéis plantado, con sus foguetes que estalla, ¡A todos nos ha encantado!. Para que ¡Nunca! te arrugues, aquí me tienes, hermano ¡Víctor, jamás te averrugues!. ¡Te admiro y tiendo mi mano!... "

¡Pobre Serranillo!. El que era uno de los personajes de mayor enjundia y más solicitado de las riadas de forasteros y ribadenses, con sus disfraces coronados por la pamela más brillante, hermosa y elegante que se exhibían en nuestras calles, el que siempre fué la persona de mayor sustancia y jolgorio de nuestros carnavales, se nos fue al Cielo precisamente el día veintiocho de febrero de mil novecientos noventa y cinco, sin tan siquiera darnos cuenta de los males que padecía. Lo decía nuestro querido párroco don José Bello Lagüela: "Ya viste cuanto te queríamos todos y cuanta gente asistió a tus exequias. Porque, efectivamente, eras popular en la villa; pero también simpático y ocurrente con tus salidas que siempre nos hacías reír y mucho más filosóficas que algunos pensaban".

Yo, en su crónica mortuoria le hice los siguientes versos, leidos también a renglón seguido: "!Serranillo, Serranillo!. Simpático y ocurrente, que en tu carita de pillo, hacías reír a la gente. Tus pamelas colosales, siempre de Isabel Segunda, las colgaste en los rosales trocadas por otra enjundia. Y escondido en el desván, el gran Carnaval del Mundo, vas al Cielo, que es diván, en tu sueño más profundo. La calle estará más triste, por donde siempre tú andabas, con cigarro ale­gre en ristre, que en nobles ansias fumabas. Y te echaremos de menos, en amenidades bellas, y hasta puede que lloremos, al saberte en las estrellas, Sé feliz con los recuerdos de esta villa que te amaba, en ese Edén de tus vuelos, que con Amor te llamaba. En ese Cielo que amamos, en fiestas siempre añoradas, oirás que te llamamos en noches y en alboradas."

Así recordé ya el bueno de José Antonio, que se fue en busca de la Paz del Señor. Era francamente chocante. En cierta ocasión, cuando yo estaba en Unión de Centro Democrático (Antes tan denostado y ahora que es de todos los políticos) cuando lo llevaba conmigo a un mitin, él me decía:

"José Manuel" (me llamaba asi arrimando el nombre de mi padre al mio) "Eu son socialista, pero vou votar por Calvo-Sotelo".

Nada más tengo que deciros en este mi modesto y mal hilvanado Pregón de los Carnavales 1.999. Pero dejadme terminar con unos modestos versos que en agradecimiento dedico a la resalada Comisión de Carnavales y que, también a renglón seguido, dicen:

"¡Ved como brillan los trajes, de los grandes promotores, del carnaval sin ultrajes, de siempre eficaz motores. Son Casiano y serio Luis, Alfonso Rodil, Rogelio, Salvador con Nuchi Ruiz, Juan, Fernando sol o helio. Cierran Pablo y Celsa Paz, que hacen ¡Diez! de los pun­tales, brindando jolgorio y PAZ, divertimento a raudales. A bailar todos, ¡Cantad!, y esta noble Comisión, brindará felicidad y dicha con emoción. ¡Hasta otro año, compañeros!. ¡Paz y Amor a los hogares por tierra, aire y por los mares y todos los mentideros." Y ya que tengo la insólita ocasión de pronunciar un pregón, permitidme que lo cierre con un cariñoso recuerdo a Hussein de Jordania y a Luis Sánchez Polack ("Tip"): el primero preocupado per mantener la PAZ en el Oriente Medio y el segundo llevando la alegría y el buen humor por todos los países de la Tierra. Descansen en Paz.

Ahora escuchad y aplaudid a la estupenda coral "Airiños de Ribadeo" y a su entusiasta Director Gonzalo Montero.

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